Perder la fuerza

Perder la fuerza

23 de noviembre

Perder la fuerza

Una hendidura, algo que se abre, una herida que no cierra. El diccionario habla de dehiscencia como un fenómeno natural que ocurre en ciertos frutos o en las anteras de los estambres para que de ahí pueda salir el fruto o la semilla. Del mismo modo, en medicina nombra una abertura espontánea de un tejido o un órgano que había sido suturado.

En la propia etimología de la palabra dehiscere también conjuga los significados del verbo -hiscere, como algo que se abre al otro en el sentido figurado de una narrativa o un relato (abrirse al otro) y que también se forma sobre la raíz del verbo -hiare (abrirse, salir de la boca, bostezar) y del cual procede la palabra hiato.

Un bostezo, un hiato, una apertura hacia el otro que configura un lenguaje.

Perder la fuerza no como abatimiento ni entrega sino como un abrirse para que la semilla caiga. Un muestrario ornamental que compone partitura. Un encuentro fantasmático con el vacío. Una nueva vuelta de tuerca a la alucinación del punto de vista en el repertorio ornamental. Perder la fuerza no como ruina, sino como la apertura necesaria para que acontezca el sentido.

Siempre abierto, nunca ocluido.

– Jesús Alcaide

2021